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La Coctelera

Sobre la vida, la felicidad y otros cuentos de hadas

Hay una cosa que Dios hizo mal: le puso límites a todo, menos a la tontería

13 Enero 2012

Sobre libertad, autoestima y política

 

Me estoy leyendo un libro que se llama "Tus zonas erróneas". Bueno, para ser sincera me estoy leyendo dos libros, y uno de ellos es "The Help" y el otro "Tus zonas erróneas".  Este último es, por lo visto, un clásico de la psicología. Lo escribió hace unos cuantos años un americano que seguía casi a rajatabla la doctrina conductualista. Yo soy más partidaria de lo cognitivo- conductual, pero bueno, en general me está gustando bastante lo que estoy leyendo y creo que voy a poder sacar muchas buenas conclusiones y aprendizajes de él.

Hoy quiero comentar por aquí una de las cosas que he leído y que me han parecido muy ciertas.

 Uno de los primeros capítulos habla sobre la autoestima, y dicen que la sociedad nos está enviando mensajes continuamente que nos dicen que no somos suficiente, que necesitamos mil cosas para hacernos dignos de que nos quieran, de que nos miren, casi de vivir. Dicho así suena horrible, suena a mentira, suena a exageración.

 Mi experiencia personal

 Sin embargo yo me levanto todas las mañanas y pienso: (con perdón) "Joder, vaya ojeras. Voy a ponerme el anti ojera para cubrirlas. Y ahora cuando me ponga el anti ojera voy a tener que echarme base para que no se me note que tengo el resto de la piel rojiza. Y ahora casi no se me ven las pestañas". Y así sigo un rato hasta que ya no hay potingue que no tenga puesto en la cara. Y entonces me siento satisfecha. Pero entonces podría mirarme las manos y decir: "Joder, tengo las uñas demasiado cortas, descoloridas, sin pintar". Y cuando hubiera terminado con las uñas pensaría que estoy demasiado gorda y que necesito comer menos, tomar esas pastillas que queman grasa y comprarme toda la equipación de deporte necesaria para ir al gimnasio o a hacer cualquier tipo de ejercicio para quitarme esa odiosa celulitis tan antiestética.

 Y el caso es que antes no me ponía el anti ojera para verme "más" guapa o hacía deporte para sentirme "más" sana, ni me pintaba las uñas simplemente porque me apetecía mimarme. Lo hacía porque si no, me sentía horrible. De verdad, he llegado a ir sin pintar por la calle y a bajar la cabeza si alguien me miraba. Cuando me di cuenta de eso, dejé de pintarme tan a menudo, y empecé a hacerlo solamente cuando realmente me apetecía. No quería que las normas sociales me dominaran por completo.

 A lo que voy:

 La sociedad, mediante la publicidad, el marketing y la comunicación nos dice que no somos lo suficientemente buenos y nos crean la necesidad de comprar  quinientos productos que solucionarán todos nuestros problemas. Pero cuando nos compramos esos objetos nos siguen creando otras necesidades. Y la realidad es que no nos podemos meter en una burbuja y taparnos los oídos para no  escuchar ni ver nada ni dejar que nadie nos toque. Amigos míos, estamos jodidos.

 Yo al leer todo esto me empecé a plantear una cosa: El día de mañana si yo tengo hijos, no quiero que crezcan en medio de un mundo de engaño, de mentiras, de tretas, de mensajes que les digan que están demasiado gordos, flacos, ojerosos, con el pelo graso, que no huelen bien. Quiero que se miren al espejo y se acepten tal y como son y que no crezcan con los complejos con los que he crecido yo. Solamente ahora he empezado a aceptarme tanto por dentro como por fuera. Sí, soy una persona con ojeras. Y qué. Aunque es cierto que voy más cómoda si me he echado los potingues, ahora puedo ir sin maquillar y mirando a la gente a la cara sin problemas. Porque no soy perfecta y eso está bien. Es normal.

 Prueba a hacer esto: si te miras durante un rato largo en el espejo, te miras desnud@ durante unos cuantos minutos, de repente las formas de tu cara se empiezan a desdibujar y no eres guapo ni feo, simplemente son formas. Y son formas que cambiarán cada día durante el resto de tu vida. Creo que  es importante que la gente empiece a desaprender lo que ha aprendido para no gustarse, y que comience a darse cuenta de que va a pasar toda la vida en compañía de uno mismo, y más vale que se empiece a aceptar tal y como es. Si no, será un poco miserable toda su vida.

 ¿Revolución?

 Por fuera quizá es un poco más fácil que por dentro. Porque también dominan lo que pensamos.

 Prueba a hacer otra cosa: durante una semana, compra El Mundo y El País. O El País y el ABC. O Público y La Razón. Me da igual, pero que sea uno de "derechas" y el otro de "izquierdas" (y que conste que no me gustan esas etiquetas). Lee algunos artículos que hablen sobre lo mismo en los dos periódicos. Estoy segura de que ni los datos ni los hechos coincidirán totalmente.

 Estamos en un mundo dominado por unos pocos, donde nos meten una serie de ideas y valores en la cabeza, donde nos dicen que no podemos cambiar el mundo porque somos un individuo solo plantado delante del gran monstruo del poder. Seguro que lo has pensado alguna vez. "¿Para qué me voy a rebelar si yo solo no puedo hacer nada?" La política y los políticos nos han dividido en derechas e izquierdas, la sociedad nos divide en negros, blancos y amarillos, la tierra nos divide en españoles, franceses, americanos e italianos, y los idiomas, la riqueza y pobreza, y las zonas donde vivimos dentro de un mismo país también nos dividen. El ser humano tiende a dividirse, en lugar de unirse. Y es que todos los seres humanos unidos, ¿pensáis lo que podríamos hacer? ¿A que acojona?

 A los políticos les interesan los nacionalismos, les interesan las rencillas entre comunidades autónomas, entre países y ciudadanos. Porque si toda España estuviera realmente unida y organizada, se podrían hacer cosas como implantar leyes para regular el poder, separar completamente el poder judicial del gobierno y todas las demás medidas que necesita nuestro país en las que no me voy a meter ahora porque si no, no acabo. (Y encima es un tema que me calienta no sabéis de qué manera).

 España ha intentado unirse, y de ahí todos los 15 M, 15 J y 15 O. Y ha salido un montón de gente con ganas de luchar, y ha salido un montón de gente que se ha dado cuenta de que quiere formar parte de una comunidad, personas que se han dado cuenta de que, en realidad, no están solos. Hay mucha gente en Madrid, Barcelona, Valencia, Francia, Italia, Inglaterra, etcétera, que quiere lo mismo. Y durante unos meses, se luchó por un objetivo en común.

 No os enfurezcáis, pero,  al final, ¿De qué ha servido? Vale, para decir que estamos disconformes. Pero es que ha seguido habiendo cuatro, doce, o veinte gilipollas que se han "autonombrado" parte del movimiento y que se han reído de las iniciativas pacíficas y la han ido liando por ahí, y han manchado el 15M. Puede que ellos no sean el 15 M, pero mucha gente así lo cree.  Y aún ha faltado mucha gente por unirse a la revolución. Y han acabado por aplacar a la gente, porque continuamente el poder y la política y el resto de personas dicen: no sirve para nada. Están acojonados y nos aplacan.

 Y lo peor de todo es que nos dejamos aplacar.

 Concluyendo que es gerundio 

 En definitiva, nos controlan por dentro y nos controlan por fuera. Están continuamente diciendo que no somos suficiente, y que no podemos hacer nada al respecto. A mí os juro que me dan ganas de irme al medio del campo a criar cabras y cultivar lechugas.

 Os seguiré contando más del libro y reflexionando sobre distintas cosas... por si alguien se toma la molestia de leerme.

 

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Soy una madrileña licenciada en periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Suelo reflexionar sobre cosas que me llaman la atención temas curiosos, cosas de la vida e incluso sobre tópicos. Yo escribo porque lo necesito además de porque me encanta. Todos los comentarios son bien recibidos.
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